lunes, 5 de enero de 2009

POR ESTO DESARMO ARMAS SUECAS.

(Martin Smedjeback. Profesor de No Violencia, sueco)

La noche del 16 de octubre desarmé armas destinadas a ser exportadas. Entré en la fábrica de Saab Bofors Dynamics en la ciudad de Eskilstuna (Suecia) y con un martillo corriente golpeé 20 lanzagranadas “Carl Gustav”. Lo hice como miembro activo de la red “OFOG”. Es probable que por esta acción mis amigos y yo seamos sentenciados a varios meses de prisión. Pero los crímenes que estamos combatiendo deberían ser castigados mucho más severamente.

El derecho más básico que existe es el derecho a la vida. El homicidio es castigado fuertemente con prisión en la mayoría de los países pero los homicidios múltiples y sistemáticos no son penados por los estados. Estos homicidios se llaman guerra. Para mí es un misterio que se pueda aceptar que un soldado mate y se condenen los homicidios en tiempos de paz.

Suecia casi nunca envía soldados a guerras pero con frecuencia envía armas. Los políticos hablan cariñosamente de Suecia como un estado de paz pero el año pasado fue el segundo mayor exportador de armas del mundo per cápita. (www.sipri.se). Dicen que la venta de armamento esta estrictamente regulada pero durante lo que llevamos de siglo se han vendido armas a 67
países diferentes. Hay mucha hipocresía sobre la venta de armas. Por ejemplo, el gobierno sueco condenó la invasión de Irak en el año 2003 por estar en contra del Derecho de autodeterminación de los pueblos como repugnante pero el mismo año la exportación de armas a los Estados Unidos
se incrementó en un 88%. Hoy en día, todavía las armas suecas matan en Irak.

El movimiento de paz en Suecia ha luchado durante décadas para parar la exportación de armas suecas. Yo mismo he trabajado durante años con Kristna Fredsrörelsen (Movimiento de Paz Cristiano) que ha intentado reducir la exportación de armas suecas con conferencias, educación,
mítines, artículos de opinión en periódicos y otras formas. Pero cuando vidas están en juego se necesitan otros medios. Si pasas por delante de una casa en llamas y oyes gritos de niño pidiendo socorro ¿No piensas que es aceptable romper una puerta o ventana para salvar la vida de ese niño? Porque las vidas humanas son más importantes que las cosas, una acción como la anterior es aceptada. Jurídicamente se llama “nödvärn” y exime de la toda responsabilidad penal y civil.

El mismo razonamiento se puede usar para salvar las vidas que causan las armas suecas. Cada vez se mandan más armas desde los puertos y aeropuertos de Suecia para guerras por todo el mundo. Entre los destinatarios se encuentran países con dictadores como Bahrein y Arabia Saudita, países en guerra como Estados Unidos y países pobres como Sudáfrica y Paquistán.
Esas armas van a matar hombres y mujeres, adultos y niños, soldados y civiles.

Las drogas matan a miles de personas cada año en nuestro planeta; las armas matan el mismo número. En Suecia es un acto criminal vender y compara drogas. La pena más alta es para el vendedor ¿Por qué no tenemos las mismas leyes para la venta de armas? Al día de hoy, el Estado de Suecia dá permisos de exportación de armas sin pestañear. Las directrices para la venta de armas responsable, se han ido a pique en beneficio de intereses políticos y económicos. El traficante de armas sueco no está en una chabola de un poblado sino en una bonita oficina en Saab Bofors Dynamics y gana millones de coronas mientras los políticos miran hacia otro lado.

Desobediencia Civil significa quebrantar la ley abiertamente y sin violencia, y estar dispuesto a aceptar la pena que ello conlleva. En mi caso es por una acción de desarme, un intento de entrar con un martillo y desarmar armas destinadas a la exportación. Esas armas que hemos conseguido destruir ya no podrán matar a nadie. Con esta acción también quiero manifestar a nuestros políticos que no estoy dispuesto a obedecerles por su irresponsabilidad al no hacer unas directrices de exportación de armas responsable y hacer que estas se cumplan. Como ciudadano de Suecia no quiero tener ninguna muerte sobre mi conciencia. Estoy preparado para defender mis acciones delante de un juez. Intentar parar la exportación de armas es “nödvärn” político, un intento de salvar vidas.

Las acciones de desobediencia Civil ha sido el método central en las luchas por la democracia, por los derechos de las mujeres y los movimientos en defensa del medio ambiente y de paz. Muchos de los partidos en el parlamento apoyan la desobediencia civil. Por ejemplo, en su carta fundacional el partido Kristdemokraterna (Democracia Cristiana) tiene escrito: “La ley y la moral no es necesariamente la misma en cada situación. Una ley podría ser dictada democráticamente pero aún así no tener por qué corresponderse con los valores de moral básicos, derechos y obligaciones en los que nuestra democracia se apoya. Por esto la desobediencia Civil se puede defender moralmente si el valor humano o los derechos básicos son amenazados o violados.”

Si hubiera sido yo sólo el que pensara que la exportación de armas es un asunto serio y que es necesario un desarme pacífico, no hubiera tenido ni la energía ni el coraje suficiente para llevar a cabo esta acción. Pero como podemos ver hay mucha gente que apoya las acciones de desarme. Desde que hemos empezado la campaña “Avrusta” (Desarme, http://www.avrusta.se) el 15 de
septiembre de 2008, han firmado el llamamiento para un desarme pacífico de armas suecas destinadas a la exportación profesores, estudiantes, empresarios, periodistas, parlamentarios de la unión Europea y artistas. Yo pongo en práctica las normas sobre Salud Pública: “cuando existe dudas sobre si una sustancia es o no peligrosa siempre se considerará a esta sustancia como peligrosa.” Nunca se puede saber con seguridad que armas suecas matarán pero no quiero correr el riesgo. Prefiero sin lugar a dudas una pena de prisión.

(Texto traducido por Birgit Carlsson y Rubén García.)

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