miércoles, 28 de septiembre de 2005

Tratando de salvar el mundo...



a ver si me ubican en la foto... 15 nuevos chicos declarándose objetores de conciencia... Sin recibir recursos del extranjero, ni del gobierno... sin local donde recibir gente, sin casilla donde recibir correspondencia... Resistiendo ahora y siempre al invasor... Espero que el día que tengamos todo eso que nos falta, pasemos de la resistencia a la construcción...

Mas informacion sobre lo mismo en:
www.objecion.cl
http://entodaspartes.org/rompiendofilas/
http://www.wri-irg.org

martes, 27 de septiembre de 2005

los (múltiples) lados de cada historia

ayer fuí a una charla sobre "la justicia post-transicional", presentación de la tesis doctoral en ciencias políticas de una amiga. Complicado como suena, la conversación derivó hacia una serie de situaciones concernientes con el tema de los derechos humanos, y cómo éste suele entenderse desde una perspectiva demasiado estrecha, como solamente la lucha contra la impunidad en las violaciones cometidas durante la dictadura, en consecuencias de que los DD.HH. son mucho más que eso. Hay situaciones en las que día a día se violan derechos esenciales para las personas. La violencia policial está casi aceptada cuando se trata de jóvenes de poblaciones marginales, cuando se da en un marco de pobreza y delincuencia. La gente, así en general, parece aceptar la idea de que el delincuente carece de derechos y por lo tanto la Policía no abusa de su fuerza, no ejerce violencia, sino que simplemente "hace lo que tiene que hacer".

De la charla me quedó una impresión general de que hay grandes tareas pendientes tanto dentro del movimiento de derechos humanos como desde éste al mundo de los movimientos sociales en general. De cómo unir ambas perspectivas, la general y la restringida. Y de como poder cooperar entre los distintos movimientos.

Luego de la charla, vino la conversa y despedida de la doctora, pues se volvía a Inglaterra hoy. Pude compartir la mesa con Ibán de Rementería, una de esas personas de las que uno de verdad dice "se están perdiendo en Chile". Sobre todo cuando uno compara sus propuestas y trabajos, por ejemplo, en el tema drogas, con las políticas gubernamentales con el tema. Simpático el hombre. Lástima que no estuvo mucho.

Mientras más avanzaba la hora más nos ibamos metiendo en política, y finalmente llegamos rizamos el rizo hasta que no se pudo más. Se me perdía el inicio y la forma en que habíamos llegado hasta ahí. Lo único que podía percibir eran los múltiples, casi interminables lados que una misma historia puede tener. Como uno de esos dados de veinte caras que se usan en ciertos juegos. Como un juego de espejos donde cada uno lleva una parte de la clave que nos permite entender el todo.

Complejo como la vida... como los humanos.

(esta historia continuará)

lunes, 26 de septiembre de 2005

Me pregunto...

...si no estaré recibiendo señales del cielo. Andando por el centro me cagó un pájaro, y ahora que estoy acá escribiendo me parece que me picó una araña en el dedo medio de la mano derecha. Que diablos. No podré insultar a nadie en estos días.

No sé si estar intrigado ante las interrogantes de la vida... o enojado por el pájaro de la #&%@!!! que me cagó la polera que acababa de ponerme esta mañana.

No importa. Ahora que Eric es mi gurú, cosas como estas ya no me afectan. Encuentren la verdad de la vida en http://www.emotioneric.com/

Y si mañana no me ven... es culpa de la araña. O del pájaro. O de ambos.

viernes, 23 de septiembre de 2005

Concha y Toro

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El crecimiento de las ciudades suele seguir ciclos. Sectores que antaño albergaron a los fundadores abren paso al comercio y a distintas reparticiones públicas. Un hecho que a veces ofrece contrastes interesantes, como esas viejas pero majestuosas casonas familiares de fines del siglo XIX y principios del XX. Construcciones que habitaron personajes de resonantes y vinosos apellidos, hoy dedicadas a un sinnúmero de fines, desde oficinas a bares o pensiones. Un buen ejemplo es el barrio Concha y Toro.

Esta geométrica sucesión de casas escondida entre Avenida Brasil y Avenida Cumming se alza en el terreno que ocupara el Palacio Concha-Cazotte, una imponente mansión de estilo hindú. A la muerte de don Enrique Concha, en los primeros años del siglo pasado, el lote fue dividido en la forma que conocemos ahora. La edificación de las casas, hecha a la usanza de las ciudades europeas, con fachadas continuas y calles empedradas, fue encargada a los mejores arquitectos de la época, como Antonio Machicao, cuya firma puede verse en varias construcciones. Tal como otros sectores similares de Santiago, la mayoría de los herederos de aquel pasado aristocrático hace tiempo vive en La Dehesa, Vitacura o Las Condes. Aunque hay algunos propietarios, la mayor parte de las casas está en manos de arrendatarios y sub-arrendatarios: mayoritariamente estudiantes, trabajadores, algunos matrimonios jóvenes y también familias que han estado ahí toda su vida. En fin, de los personajes que circulan por Concha y Toro podría llenarse un libro digno de un Bukowski o un Burroughs.

El corazón del lugar es la “Plaza Internacional de la Libertad de Prensa”, con su fuente rodeada de palomas, oficinistas en hora de colación, estudiantes del Liceo de Aplicaciones o de la Escuela de Música de la SCD, y vecinas conversando mientras aprovechan el sol o van a comprar al negocio de don Antonio. La posibilidad de hacer, verdaderamente, vida de barrio, en pleno centro de Santiago. Y es que estando a unas cuadras de la Alameda, la plaza ofrece un rincón bastante calmado donde sentarse y descansar, leer el diario o simplemente mirar el cielo o a los transeúntes.

La singular arquitectura de estas calles, unida a una numeración irregular, hace que muchos se confundan al caminar por sus resbaladizos adoquines. Partiendo en Erasmo Escala y saliendo a la Alameda, sus veredas se bifurcan y se unen, recordando a propósito a las calles de París o Londres. Algo que, por cierto, se ha utilizado profusamente como escenario para filmaciones, desde comerciales hasta películas para el cine y la televisión. Cuesta adivinar que detrás de esa “trattoria” italiana que nos muestra el comercial de una gaseosa, en realidad se esconde un viejo edificio semi abandonado. Pero este atractivo, para algunos, no debería limitarse sólo a eso. Es así como se han ido materializando distintos proyectos que buscan devolverle algo de su antiguo esplendor al barrio, que a pesar de no haber sido dañado por los sismos, sí enfrenta diversos grados de deterioro. Restorantes, cafés, remodelaciones de casas, centros culturales, que apuntan a convertir a este lugar, como también a avenida Brasil, en un sector bohemio pero elegante.

Es de esperar que esta renovación de Concha y Toro no termine por matar ese aire tranquilo que, a pesar de todo, se respira allí. Aunque las noches se vean pobladas por jóvenes en busca de alcohol y juerga, y más de una vez queden desagradables huellas de su paso, este barrio tiene algo que permite disfrutar de las pequeñas bellezas de esta ciudad, como sus puestas de sol y sus atardeceres de domingo.