domingo, 22 de enero de 2006

Entrevista a Mehmet Tarhan

Esto apareció en la revista española Diagonal, y lo reproduce la IRG en su pagina principal. También está disponible en inglés. Check it...

Entrevista con Mehmet Tarhan, insumiso y activista gay encarcelado en Turquia.

Como ya sabes, tus preguntas tardaron mucho tiempo en llegar a mis manos. También me costó algo de tiempo coger bolígrafo y papel y contestarlas. Pasaron muchas cosas desagradables. Y temía que mis respuestas no se parecieran a mí, ya que mis pensamientos y sentimientos estaban tan alterados. Hoy es el décimo día de mi huelga de hambre y, aunque no me he tranquilizado, responderé a tus preguntas, dado que en los días venideros podré experimentar problemas serios de percepción y concentración. No sé si te van a satisfacer, pero espero que sí. Además, quería darte las gracias, a ti y a todas las personas que te ayudaron. No dejo de preguntarme cómo se te han podido ocurrir estas preguntas. Nunca he visto tantas preguntas difíciles juntas! :)

...Sigue leyendo la entrevista acá --> CLICK

lunes, 16 de enero de 2006

La lección turca

Durante buena parte de los ’80, y quizá aún hoy, la primera imagen que se venía a la mente al hablar de Turquía era la película de Alan Parker, “Expreso de Medianoche” y su crudo retrato de los abusos al interior de una cárcel. Tal como en el caso de Chile, las violaciones de derechos humanos dominaban la imagen pública exterior de la patria de Ataturk.

Image hosted by Photobucket.comCuando, hace algunos años, tuve la posibilidad de viajar a Turquía, varias personas me hablaron de lo mal que se sentían por la imagen internacional proyectada por el filme. Querían mostrarme que eran un pueblo amable, que las cosas habían cambiado; que la policía no era tan abusiva. Que la suya era una nación moderna. Ante los ojos de cualquier turista, todo esto podía ser cierto. Sin embargo, yo me encontraba ahí para participar en un encuentro de objetores de conciencia. Personas que basadas en sus convicciones políticas, filosóficas o religiosas, se negaban a participar de la guerra y el servicio militar, y que por esa decisión habían sido objeto de represión, persecuciones y cárcel. Durante esos días, testimonios de activistas de distintos países eran atentamente escuchados y debatidos por los anfitriones. Conocimos del fuerte militarismo arraigado en las costumbres turcas, de la represión hacia los homosexuales, del machismo. Muchas veces me pareció estar escuchando historias familiares, y no es raro, pues los países que han sufrido dictaduras suelen tener puntos en común, desde los uniformes en las escuelas hasta la omnipresencia de los símbolos militares en la vida diari
a.

En esa ocasión nos enteramos de primera mano del caso de Osman Murat Ulke, “Ossi”, emblemático objetor de conciencia turco que durante la segunda mitad de los ’90 fue encarcelado repetidamente por negarse a cumplir con el servicio militar. Su caso adquirió notoriedad pública al ser el primer objetor en ser arrestado por su decisión, y exteriormente recibió el apoyo de organizaciones como Amnistía Internacional, quien lo reconoció como un preso de conciencia. Aunque nunca realmente lo condenaron, el mecanismo de llevarlo una y otra vez ante unidades militares claramente era un intento por quebrar su voluntad, y fue la base de varias presentaciones ante organismos internacionales de derechos humanos. Aunque hace tiempo que no es arrestado, legalmente sigue siendo un desertor.


T
odo esto vuelve a estar presente con el arresto de Mehmet Tarhan, otro objetor de conciencia turco que, en una decisión sin precedentes, fue condenado a cuatro años de cárcel. Al comenzar su caso, muchos esperaban que se repitiera el ciclo vivido por Ossi. Pero el caso de Mehmet ha sido bastante más complicado, no sólo por su sentencia, sino también porque desde el principio se ha visto tratado en forma violenta. Fue afeitado y rapado a la fuerza, fue golpeado por guardias y, se sospecha, éstos habrían instigado un ataque de otros presos en su contra. A su condición de antimilitarista, Tarhan suma la de ser homosexual, en un país donde el trato a éstos en el ejército es vejatorio y humillante. A manera de ejemplo, a los homosexuales que deseen eximirse del reclutamiento, se les exigen imágenes que prueben su condición de sujetos pasivos en el acto sexual con otro hombre. Ante ésto, organizaciones de gays y lesbianas han comenzado una fuerte campaña de presión en el Parlamento Europeo en favor de su libertad, sumándose a las protestas de las organizaciones antimilitaristas, que continúan su campaña hasta ahora. (Revisa http://www.wri-irg.org).

Sería interesante que pudiéramos extraer algunas lecciones de este caso. Como se ha dicho, las cosas no son tan distintas entre Turquía y nuestro país, donde el militarismo también se respira día a día: baste recordar cómo la presidenta electa, Michelle Bachelet, destacaba en una de sus frases publicitarias su condición de ser “hija de militar”. Chile tampoco ha provisto ninguna normativa que reconozca el derecho de objeción de conciencia al servicio militar. Y aunque el trato a los homosexuales no sea tan brutal en el ejército, éste dista de ser respetuoso con su dignidad. No es necesario esperar a que un Mehmet criollo sea encarcelado y maltratado para introducir las reformas necesarias a la Ley de Reclutamiento, y de paso, abrirse a la discusión sobre el rol que lo militar juega en nuestra sociedad.


miércoles, 4 de enero de 2006

Am I Evil?



"Some say I'm an advocate of Lucifer
some say I'm a child of God..."
(Pentagram)

Es de ver y no creer lo que sucede en la política chilena con este tema del agnosticismo de la candidata oficialista.

Da para pensar que la derecha del "cambio", del progresismo y la modernidad, mande al infierno, literalmente, a quienes no profesen religión.

Como muchos, yo tampoco profeso religión alguna. Para más tribulación, tampoco fui bautizado.


¿Seré malvado?




" - José Mari, tu eres satánico verdad?
- Pues sí, Padre... satánico y de Carabanchel."

lunes, 2 de enero de 2006

CAPITULO 2: EL MONSTRUO EN EL ATICO


En mi casa, hay un monstruo que vive en el ático. Eh... bueno, en realidad, así como "mi casa", no es porque arrendamos, y además es departamento, no casa. La verdad, tampoco tiene ático porque es de un piso. Y el monstruo... bueno, en realidad no es tan malo como suena. Cuando lo vemos llegar le decimos, "eh, que hacés, MONSTRUO", pero nunca hemos tenido conversaciones más profundas al respecto. Es una alimaña de alguna clase, pero de cuál, no tenemos ni idea.

Es curioso este monstruo. Alimentarse, se alimenta, aunque nosotros comida no le damos; tampoco lo hemos visto cocinar nada más complejo que un huevo frito. Pulula cuando ya no hay demasiada luz de sol , y cuando es de noche, en vez de pulular, derechamente pololea. Y cuando las estrellas le son propicias, copula. Sin embargo, el tema de su reproducción es un misterio. Nunca hemos podido observar a ninguno de sus vástagos... Hubo una época en que pensábamos que su extinción estaba cercana, pero no pasó nada al final.

A veces me dan ganas de conversar con él. Desconozco su edad, sus gustos o inclinaciones, pero cuando lo veo asomar bajo la escalera o junto a la ventana, siento que debo hablarle como a un niño pequeño. Qué carajo sé yo por qué. Nunca duran mucho esas conversaciones, y se dan más o menos así:

-Hola. ¿Cómo te llamas?

- Odradek

- ¿Y de dónde eres?

- Domicilio desconocido, dice, y se ríe, y su risa es como la de alguien que no tuviera pulmones, o los tuviera gastados por el cigarrillo. Siempre se escurre detrás de la risita, y creo que nunca lograré avanzar más en la conversación.

Dicen que es más antiguo que ninguno de nosotros aquí, y que probablemente siga en esta casa cuando nosotros nos hayamos ido. Del pasado no me preocupo, porque llevo pocos meses y hasta una planta sería más antigua que yo; pero no deja de ser inquietante la idea de este extraño ser, misteriosamente oculto y aún vivo entre estas paredes cuando yo haya abandonado la forma humana.

Es mejor no pensar mucho en ello.



(a Franz Kafka)

domingo, 1 de enero de 2006

same old...

es extraño.

el primer ruido, esta mañana, al despertarme, fue el viento arrastrando hojas secas en la calle. Quizá eran las hojas del árbol de enfrente, no lo sé. Abajo los ecos de conversaciones al pasar resonaban en una calle inusualmente silenciosa .

hay mucho sol, tal como ayer.

las cosas no parecen haber cambiado tanto de un año para otro, ¿no?