domingo, 30 de abril de 2006

Apuntando al corazón del sol


Hace poco vi la película "Pink Floyd En Vivo en Pompeya", que, como su nombre indica, es un registro fílmico de presentación de la banda en las ruinas de la ciudad romana arrasada por la erupción del Vesubio en el año 79 DC. Se trataba en estricto rigor del montaje del director (o "director's cut"), algo que se vuelve una opción cada vez más común debido a las posibilidades que ofrece la restauración. Además, un lanzamiento en DVD es una buena oportunidad de recrear un obra para acercarla más a lo que el director hubiera querido en el momento.

En particular, este montaje del director Adrian Maben une a la -por momentos- escalofriante performance del grupo, una serie de imágenes, algunas de ellas del cosmos por cortesía de la NASA y otras agencias espaciales, y lo que es interesante, bastante material del grupo mientras registran lo que sería el álbum "The Dark Side of the Moon" en los míticos estudios de la EMI en Abbey Road. Se puede ver a unos jovencísimos Pink Floyd almorzando en el casino de los estudios, a Roger Waters probando sintetizadores análogos y haciendo anillos de humo con un cigarrillo, a David Gilmour grabando las voces de "Us and Them", en fin, todo un documento. A ello se añade una entrevista con los distintos integrantes de la banda, cuyos segmentos se insertan, hay que decirlo, con bastante buen efecto en el conjunto total de la película.

Una de las cosas interesantes de estas entrevistas es, por un lado, lo bien que se ve al grupo en términos de relaciones personales. Rien, bromean, hablan de cómo se organizan para trabajar juntos y no interferirse mutuamente. Ni sombras de las diferencias que los llevaron a separarse años después. Por otro lado, hay un momento en particular en que se les pregunta por el futuro de la banda y del rock en general. Tanto Gilmour como Waters se muestran seguros respecto del estado de salud de ambos, la banda y el rock. Este último casi parece pedante de tan confiado en sus talentos.

Resulta raro pensar en ésa época como un momento de decadencia de Pink Floyd como banda o del rock en general, puesto que hablamos de 1972, y por un lado, Floyd nos daría todavía muy buenos álbumes, para no hablar del estatus que alcanzaron una vez que el disco -y la película- "The Wall" sacudió al mundo a principios de los '80. Respecto al rock, creo que a ese perro aún le quedaban -y le quedan- varios trucos por aprender. Para muestra hay varios botones, aunque no los señalaré acá, por cierto.

Todo esto me hizo pensar en el querido y vapuleado rock and roll, cuya muerte ha sido tantas veces anunciada, nunca con certeza afortunadamente. Hace 34, unos jóvenes pelilargos tenían fe en el rock y en su talento. Hoy, ya más calvos y algo más gruesos, ellos siguen aquí, ellos, nosotros y el rock, el nuestro y el vuestro, el de antaño y el de hoy. ¿Por qué hoy habríamos de tener menos fe?

martes, 25 de abril de 2006

El no-decir de la Neolengua

(escrito el 23 de agosto de 2005, y por alguna razón olvidado)
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No por obvio menos interesante, el hecho de que los discursos periodísticos digan más por lo que callan que por lo efectivamente trasmiten al público no deja de hacerme sonreír de cuando en cuando.


Pensemos en el caso de la masacre de Antuco. Parecía un cuento épico, nuestra propia "Venganza de los Sith", con sus niños héroes muertos por el exceso de celo de su maestro. Se apuntaron dedos acusadores, se dijeron palabras de buena crianza... pero nadie en el mainstream parecía dar cuenta de cómo éste hecho devela -una vez más- el carácter clasista de la institución del servicio militar. ¿Por qué ni el Comandante en Jefe del Ejército ni el Ministro de Defensa viajaron a la zona en cuanto se supo de la tragedia? Porque los muertos eran pobres... hijos de campesinos, de obreros, mapuches... Seguro que su reacción habría sido distinta si la malograda maniobra hubiera tenido lugar en el marco de una escuela de oficiales con rubicundos descendientes de las clases acomodadas del país. Hubieran rodado cabezas galoneadas con 3 estrellas. Pero no. Basta con encontrar un chivo expiatorio en los mandos medios -el mayor Cereceda- y esperar a que la gente vuelva a interesarse en el reality. Al final Santiago es Chile y los padres de esos jóvenes viven muy lejos, así que ¿qué mas da?

Mientras escucho las palabras de Jorge Correa Sutil en un noticiero nocturno me vuelve a agarrar la misma sonrisa. Se discute si hubo o no espionaje a Piñera. No es espionaje, dice el personero: es una labor de inteligencia. Y no es contra personas, se estudian "escenarios de conflictividad". De hecho a quienes se estaría investigando no es al candidato, sino a los indígenas de la Isla Grande. El gobierno quiere saber "la intensidad de su reclamo", para poder "controlar la violencia" o alguna frase del newspeak político. Por ejemplo, saber si las comunidades tenían títulos de dominio o de merced que pudieran presentar en sus reivindicaciones. Fernando Paulsen me sorprendió al preguntar a Correa porqué esa información no era recopilada y presentada por la CONADI si se basaba en datos públicos, como las escrituras o títulos. No recuerdo de qué forma escurrió el bulto el ministro, pero al final queda claro que la óptica desde la que el Gobierno ve el conflicto mapuche es por sobre todo policial.

Si no, ¿por qué creer que un reclamo legítimo -en tanto se basa en títulos- pueda ser foco de conflicto, salvo porque de antemano se piensa en no atenderlo? Es lo único que se me ocurre. Es decir, queda claro que el gobierno espía... perdón: "hace labor de inteligencia" sobre los grupos indígenas -afirmación que seguro parece ingenua a quienes sufren los efectos de esa "labor" en su vida cotidiana. Como también el hecho de que los trabajos de Inteligencia no se hacen porque sí ni por casualidad, tienen fines determinados y obedecen a una política determinada.

Cuáles son unas y otras es algo que no quiero especular ahora, pero que cada uno saque sus conclusiones. No vamos a rasgar vestiduras ahora: todo gobierno tiene servicios de inteligencia, y el de la Concertación no es la excepción -afirmación que no sólo debe parecer ingenua sino obvia a mucha gente que ha pasado por ésas desde inicios de los '90. Deberian agregarlo a los eslóganes de campaña. "Recuerda: El Hombre Que Fuma te vigila".

miércoles, 19 de abril de 2006

Rock'n'Fuckin'Roll: Nashville Pussy en vivo

Aunque ya ha pasado algo de tiempo, aquí les dejo con esta reseña...

NASHVILLE PUSSY, TOKYO DRAGONS, MOTORCITY DAREDEVILS

1 de abril, Garage, Londres.

Mi primer contacto con Nashville Pussy fue a través de un viejo ejemplar de la revista Metal Hammer. Era un reportaje sobre festivales de rock en Europa, no recuerdo si sobre Donington, Wacken, o algo en Suecia; como fuera, ahí aparecía la foto de Ruyter Stuys, brazo derecho en alto, la cabellera rubia y salvaje, el generoso escote, guitarra en mano, gritándole algo al público. El artículo hacía referencia a las tetas (sic) de la guitarrista, pero decía poco sobre la banda en sí. Lo demás lo deduje yo mismo: la bandera confederada, el nombre, la gorra de camionero del cantante. Southern Rock, lo que sea que signifique esa etiqueta.

Fue más o menos lo que pensé cuando Linda, una amiga, me dijo que iban a estar tocando dentro de poco en Londres. La cosa prometía ser divertida: rock, cerveza y tetas. "La guitarrista de NP es una dama realmente sexy" dijo Linda. "Tienes que ir a verlos. Es sencillo: rock and roll, simple, nada muy complicado, algo para divertirse". Oh bueno, reconozco que no soy el tipo más rogado del mundo cuando alguien me está invitando a ver una banda de rock, sobe todo si tiene tantos "valores agregados" como prometía esa noche.

Así que ahí estábamos, listos para el rock, mientras hacíamos la previa en un bar cercano al lugar del concierto. El bar se llamaba "The Famous Cock", pero no daba muchas pistas sobre quién sería el dueño de la "famosa polla". No alcanzamos a averiguarlo, pues era hora de allegarse al Garage, aunque mis colegas no se veían muy entusiasmados respecto a los teloneros, Tokyo Dragons. "No son muy interesantes. Son basura" había dicho Linda, y eso me dejó metido un rato. De cualquier forma, no podía ser tan malo, pensé. Y de hecho nos llevamos una pequeña sorpresa, pues antes que los mencionados dragones se presentó otra banda, llamada Motorcity Daredevils. Estos individuos nos presentaron un hard rock sucio y bastantes pinceladas de stoner en la mezcla; rock callejero, con olor a cerveza y tabaco. Te podías imaginar eso mirando al vocalista, con su camisa blanca y sus gafas Ray Ban, pero sus riffs eran de los que te hacen mover la cabeza. Un set de poco más de media hora, donde al típico mid-tempo hard rock se añadían un par de canciones rápidas, algo para cabecear con más fuerza, en fin... Un tema algo más lento y pegado cierra su show. Nos fuimos cerca de la barra, para ver el mesón con la mercancía de la banda y volver a llenar nuestros vasos. Su demo de 3 temas valía luca, así que me lo compré.

Luego de un rato subió Tokyo Dragons a escena... y la verdad sea dicha, al cabo de un rato empecé a disfrutarlo. Es cierto, su hard rock medio blusero, en la línea de lo que algunos llamarían "glam rock" de escuela californiana, muy '80s, no era nada del otro mundo; no había redescubierto nada, se podría decir. Así y todo, sus canciones tenían ritmo, y para el ánimo fiestero que había en el lugar eso fue más que suficiente. Se notaba que los tipos ya tenían su público, además. El vocalista sonaba un poco como al de Cinderella o Jackyl, es decir, ese tono agudo, ... oh bueno, a estas alturas ya sabrán a lo que me refiero. Incluso Linda estuvo vacilándolos un rato al final.

Terminan su set y bueno, en pocos minutos ya Nashville Pussy estaba instalando sus equipos. No sé cómo me las arreglé para llegar desde la barra hasta donde estaban Linda y Pete con dos vasos de cerveza y no derramarlos, ni tuve tiempo para preguntámelo, pues en ese momento las luces se encendieron, la batería empezó a marcar el ritmo, y al centro del escenario el vocalista, Blaine Cartwright, gritó "What's the time?!". "It's PUSSY time!" le contestó Karen Cuda, la bajista, y eso fue todo lo que se necesitó para que quedara la crema. Todo el mundo saltando, los vasos de cerveza volaron, y su contenido obviamente cayó sobre todos nosotros. Eramos una masa humana compacta, apestando a cerveza, tabaco y sudor, saltando y moviendo la cabeza al ritmo del sucio rock and roll de NP.

¿Southern Rock? Que importaba. Era fuerte, era sucio, era divertido, y qué diablos, era justo lo que necesitaba. Hacía tiempo que no estaba en una tocata tan... enérgica, no sé como describirlo. Ver tocar a una buena banda siempre es bueno, pero en este caso además era divertido. De todas las tocatas a las que he ido, no recuerdo ninguna donde una mujer increíble me haya escupido Jack Daniels encima... Y es que la guitarrista se roba el show. No sólo por aquellas "dos buenas razones", sino porque realmente es un espectáculo verla: sexy, ruda, rockera, tirando patadas al aire, sacudiendo su cabellera, tocando realmente en la cara del público... qué decir, esta chica sí que tiene actitud. Creo que los que estábamos a la derecha del escenario en su mayoría teníamos nuestros sentidos puestos en ella. De todas formas, el frontman no se veía opacado por eso; había una sensación de equilibrio en escena, en fin, sea como sea, fue una entrega de puro y duro rock'n'roll.

La audiencia estaba bastante prendida, muchos volaban por sobre las cabezas hasta caer en el escenario y luego de vuelta al público; fue tanto que en un momento el cantante pidió que se calmaran, porque en una tocata reciente un tipo le había roto la guitarra de una patada, y ahora no quería parar. De todas maneras no dejaron de agradecer la respuesta del público inglés --estaban vueltos unos monos-- y luego de su último tema, invitaron a los integrantes de Tokyo Dragons arriba para terminar el show con una versión de "You Shook Me All Night Long" de AC/DC. Muy apropiado, para una banda que nos sacudió buena parte de la noche.

Cansados como estábamos, nos detuvimos un rato en la barra, para recobrar el aliento antes de irnos. Aunque las historias y anécdotas que siguieron son probablemente material para otro artículo, supongo que es un cierre apropiado decir que desde la barra divisamos a Ruyter Stuys y, obviamente, nos acercamos a conversar. Uno tipo que me había conocido ahí le dijo que yo era de Chile, a lo que reaccionó hablando un par de cosas en castellano y contándome que tenía ganas de visitar nuestro país. Quedamos en que yo la iba a invitar a carretear al Bar de René cuando eso sucediera. A la espera de que se concretara la invitación, accedió a sacarse una foto conmigo, y a pesar de que salió oscura, puedo decirles, modestamente, que lo comido y la bailado no me lo quita nadie. Je.

Referencias en la web:

Motorcity Daredevils en Myspace
Tokyo Dragons donde mismo
Pagina de Nashville Pussy


jueves, 6 de abril de 2006

Viaje infernal

Si la perspectiva de viajar 11 horas ya es suficiente para desarmar espíritus, la de estar forzado a esperar 6 horas de más dentro del avión es como para no creerla. Pero así sucedió.

El check in y todo eso ya anduvo lento, sin asientos asignados para algunos, y una laaarga laaarga fila. Una vez en el avión, demoras para cargar el equipaje, disculpas del capitán cada 10 o 15 minutos diciendo que partiríamos en... 10 o 15 minutos. Y después de muchas disculpas, nos dicen que un pasajero en la parte de atrás está causando problemas y será bajado del avión por la policía, lo que efectivamente sucedió: 5 tíos armados y con chaleco antibalas que se llevaron de un ala al troublemaker, un brasileño bastante arriba del balón que estaba siendo deportado.

Pero eso no fue todo!!! Debido a la demora se perdió el turno o como-se-llame del avión para despegar, así que había que hacer un nuevo plan de vuelo, programar esto y lo otro, o como muy bien dijo el capitán en uno de sus informes: there's so many goddamn things to do... había tantas malditas cosas por hacer. Choreado el hombre. Nosotros, para qué decir. Y cada discurso del capitán era repetido en castellano y portugués... No, si por disculpas no se quedaban.

Finalmente salimos... 11 horas de vuelo, "Las Crónicas de Narnia" y "El Fugitivo" para amenizar el viaje --aparte de la música, esta vez el homónimo primer disco de The Doors y el "Innervisions" de Stevie Wonder (bastante bueno hay que decir) y salpicado ocasionalmente por "Purple Rain" de Prince --y me preguntaba entonces, porqué Michael Jackson fue el "rey del pop" si Prince era mejor que él...? En fin... fue una larga noche hasta llegar a Sao Paulo.

Ahí, dirán, la cosa siguió como lo programado, ya que habíamos llegado a tiempo. ¡Pues no! Ande a saber usted porqué pero estuvimos cerca de tres horas dentro del avión sin ir a ninguna parte. No fue simplemente la escala, sino que hubo problemas para despegar y todo eso... En esas circunstancias, realmente, lo único que queríamos era irnos. O un trago. O un cigarro. O una geisha (como quería mi compañero de asiento). Demonios. No cabía sino esperar...

Finalmente salimos a Bs. Aires, donde rápidamente tomamos un vuelo de conexión a Santiago. Esta vez no hubo demoras, ni nada... simplemente los trámites de rigor, y así fue como a las 4 de la tarde toqué suelo nacional. Bueh, es un decir... pero bueno, al menos, ya estaba en casa.

(p.d.: si, yo también me aburrí)

lunes, 3 de abril de 2006

That's it



Si, la hora llego, bueno, no la hora exacta, aun queda tiempo para unas compras de ultimo minuto, y luego al metro, al aeropuerto de Heathrow y esperar... esperar y esperar hasta que llegue el momento de salir, "salir a volar tan alto como un cóndor..." horas y horas de vuelo que se reducirán hasta encontrar el punto de partida.

Que debería ser Santiago de Chile no? Con "todo incluído". Con todos y todas incluídos.

Divago. Esto no debería terminar así, pero... that's it. And it is what it is.

domingo, 2 de abril de 2006

Que hora es.




El reloj marca la hora de irse. Aunque mi vuelo sale mañana en la noche, ya es poco lo que alcanzaré a hacer hasta entonces.

¿Nostalgia? No, todavía no. No perderé los recuerdos, ni las amistades. Tampoco las fotos, los olores ni los sabores. Quizá una pena vaga por la incertidumbre de no saber cuando será la próxima.

Debería recordar lo que me dijo un amigo en una ocasión similar... No digas adiós, sino hasta la vista. Hasta la próxima.

Hasta la próxima entonces, Londres.

Lndn_hires