miércoles, 16 de junio de 2004

La larga marcha

Whoa! Es un día increíble de sol en Londres. Ignoro la temperatura, pero como sudar no me cuesta nada...

Son las 13:25 aquí... calculo que deben ser las 8:00 de la mañana en Santiago. Uh... ¿qué estarán haciendo my beloved ones por allá? Algunos/as estarán en clases, en la oficina o de camino a ella; otros/as quizá duerman todavía... podría nombrarlos pero... para qué? si los quiero por igual...

El viaje empezó mal y creí que acabaría peor; sin embargo, con buena voluntad y, ante todo, con mucha calma, las cosas terminan saliendo bien. El vuelo desde Santiago salió con más de una hora de retraso; obviamente eso afectó los vuelos de conexión posteriores. En mi caso, me pusieron un vuelo tan próximo a mi llegada que nunca pude abordarlo; luego mi equipaje tampoco se fué en el vuelo apropiado... Pobre ella, estuvo en la dimensión desconocida de las maletas y nunca nadie sabrá por lo que pasó


Escribo estas líneas desde la oficina de la IRG, en Caledonian Road; a mi lado está Pavlov, que si bien no es la mascota del lugar, es una amable perra negra. Me mira sentada mientras con una pata trata de llamar mi atención; ha estado gimiendo un poco, pero por más que le pregunto no logro averiguar qué es lo que quiere. Algo me dice que no habla castellano.

Finalmente Pavlov se echó a mis pies. Creo que echa a de menos a su dueña, Ippy, quien trabaja en el piso de arriba en la revista Peace News y ha salido por un momento. De todas formas está acostumbrada a vagabundear tranquila por los pisos de la oficina.

El calorcito entra de la mano del sol por la ventana. Ya hice todos los trámites que tenía por hacer en Londres; mañana parto bien temprano rumbo a Macedonia. Si todo sale bien, como a las 6 de la tarde debería estar encontrándome con mi vieja amiga Marija para ir a su casa. Si no, bueno... como mi maleta, me enfrentaré a la dimensión desconocida.

Stay tuned for more adventure and excitement!

(Esta historia continuará)