sábado, 30 de julio de 2005

calma tras la tormenta

Esta mañana llovió con fuerza sobre Temuco en mi último día allí. Los truenos sacudían la casa mientras los relámpagos como flashes distraían mis últimos afanes. Era tal la fuerza del agua que por momentos una fina capa de neblina se formaba sobre los techos al caer las gotas. Luego fue el granizo acumulándose bajo mi ventana.

Pero la lluvia se dió finalmente un respiro y allí apareció el sol por un momento, con esa proverbial "calma tras la tormenta", calentando la tierra. Aspiré fuerte ese olor antes de que el smog capitalino me lo arrebate.

Aunque durante nuestro camino al norte nos seguimos encontrando con la lluvia, siempre hubo intervalos de sol. Porque eso es lo mejor de las tormentas: que pasan. Saber cómo resistirlas es el secreto.

Ese es el secreto.
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2 comentarios:

chucaodemente dijo...

supongo que ese es el patio de tu casa... mira que llovia torrencialmente cabro.

Nawel dijo...

la foto es del verano, maChucao!