viernes, 13 de julio de 2007

Throbbing Gristle: Sonidos desde la Fábrica de la Muerte


Es extraño que, con todo el arsenal tecnológico a disposición de los músicos, ya entrado el siglo 21, sean unas viejas bandas de los '70 las que aún desafíen a nuestros tímpanos con sonidos al borde de lo inescuchable. Pienso en esto mientras escucho una vieja cinta de Throbbing Gristle, simplemente titulada “New TG Vol. 2” -lo que hace presumir que hay un volumen 1, y robablemente un tercero y un cuarto. Son grabaciones en vivo de 1976 y 1978, lanzadas en un cassette C-60 en el '82, y que alguna mano misericordiosa traspasó al formato mp3. Supongo que nada mejor para esos terroristas del ruido que dos inmanejables archivos de media hora cada uno.

Quizá no.

Imagino aquellos buenos viejos tiempos de Industrial Records, sacando a la luz estas cintas, sus carátulas serigrafiadas en rojo y negro -alusión a la Alemania nazi más que al comunismo libertario, tal como el logo con el rayo o la silueta de Auschwitz en el emblema del sello. Curioso, en una banda cuyo discurso apuntaba a la subversión del orden establecido. O quizá por lo mismo: los TG buscaban choquear, sacudir, acabar con la modorra del telespectador y hacerlo mirar su entorno. La silueta de los hornos nazis como metáfora de lo que la industria del disco (Record Industry) hace con la música, de lo que el sistema hace con la cultura: producción en serie para consumo de las masas.

Oh, vaya si estos tipos se apartaban del material de consumo masivo. Antes de fundar la banda, Cosey Fanny Tutti y Genesis P-Orridge integraban el colectivo COUM Transmissions, cuyas performances escupieron -y mearon y cagaron- en el rostro de muchos artistas que se consideraban de vanguardia. Para muestra un ejemplo: Los Angeles, 1976, Institute of Contemporary Art. Nuestros muchachos están desnudos sobre un escenario de cemento. G.P-O se bebe una botella de whisky parado sobre unas tachuelas. Luego se hace un enema (un lavado de intestino, digamos) de sangre, leche y orina, para luego “ventearse”, disparando el contenido de su ano frente al público... y lamiéndolo del piso. Fanny se hace cortes en el cuerpo, en su vagina, luego inyecta la sangre en su vagina y la vuelve a extraer con una jeringa, la cual inyectan en huevos que tratan de comer. Obviamente, vomitan. Como no desean desperdiciar nada, usan el vómito para otros enemas. Genesis orina en una botella y se la bebe. Finalmente él y Fanny limpian el piso con la lengua (“no nos gusta dejar un desorden, sabes -dirían más tarde- después de todo, no es justo insultar a una galería de arte”).


Linda gente, ¿no?

No es raro enterarse, luego, de que el grupo fue extraoficialmente proscrito en Inglaterra. Sus presentaciones fueron suspendidas por Scotland Yard, sus estudios y casas allanados. Ya trabajando como Throbbing Gristle, su fama de problemáticos no cesó. Hay quien dice que la persecusión al punk por parte de las autoridades británicas no empezó con el escándalo televisivo de los Sex Pistols, sino con la represión hacia TG. No me parece exagerado: cualquier rabieta de Sid Vicious palidece en comparación con lo de P'Orridge y compañía. Y si vamos al discurso, también encontraremos algo más que meros saludos a la bandera de la anarquía. “COUM es más un movimiento que un grupo (...) una reafirmación del derecho de todos a elegir ser parte de una cultura. A hacer las cosas por sí mismos una vez más (...) Sentimos que una audiencia, cualquiera sea su naturaleza, tiene una responsabilidad de trabajar sobre lo que ve y siente”.

“Tu tienes lo que te dan, y lo que te dan es un condicionamiento primario que te empuja hacia la aceptación ciega, el trabajo desperdiciado, las relaciones frustradas y a un vasto sentimiento de desesperanza. Estamos entrenados para sentir que no somos responsables o no tenemos el control de nuestra sociedad y nuestro mundo, así que seguimos dejando que los “Líderes” se preocupen por nosotros, como padres con hijos retardados”.

Throbbing Gristle no sólo buscaba romper los moldes de lo que era o no aceptable en el arte, también apuntaban a romper los límites que nos imponen -y nos autoimponemos- en la vida diaria. Sus textos son un profundo comentario sobre la sociedad industrial, y muchos de ellos son más lúcidos que las elucubraciones de los posmodernistas. Algo interesante en un colectivo de gente que no sólo incluía a Ph.Ds o graduados de Arte, sino también a “personas que habían dejado de estudiar a los 15 para trabajar en una fábrica”.

Pero el esfuerzo físico y mental también pasó la cuenta. La banda se disolvió a principios de los 80. A su fin, cada uno de sus miembros prosiguió en otros proyectos: Chris Carter se unió a Fanny Cosey Tutti editando discos como “Chris and Cosey”, Genesis P-Orridge formó Psychick TV junto a Peter Christopherson, quien luego formaría a su vez Coil. No da el espacio para profundizar en cada uno de estos proyectos. Pero sí para comentar sobre la reunión de la banda, hace cosa de 2 años. Varias presentaciones en vivo y reediciones en formato de box set han marcado la pauta. Si bien el paso del tiempo muestra sus huellas en todos, quien más sorprende por su aspecto es G. P-O: merced a varias cirugías, el flaco ojeroso de los '70 es hoy una señora de respetable aspecto con un buen par de pechugas. No se trata de ser gay, sino más bien de seguir rompiendo los límites. Incluso los de género.

Claramente, el que nace buscapleitos, muere hinchando las pelotas.


Links:

Genesis P : http://www.genesisp-orridge.com/
Chris Carter : http://www.chriscarter.co.uk/
Peter Christopherson : http://www.thresholdhouse.com/
Cosey Fanni Tutti : http://www.coseyfannitutti.com/

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