jueves, 24 de agosto de 2006

Cultura, Consumo, Ciudadanía

Con una convocatoria digna de una estrella de rock, Néstor García Canclini dictó dos charlas en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, el martes y miércoles de esta semana.

Hasta los topes se llenó el honorable Salón de la emblemática casa de estudios, con estudiantes ansiosos de escuchar al filósofo y antropólogo argentino radicado en México, cuyo más reciente libro es "Diferentes, desiguales y desconectados" y a quien llegué a conocer por su trabajo en torno a la teoría de la comunicación y las industrias culturales. Sin embargo, poco de eso hubo en estas jornadas, al menos directamente. Y es que estas charlas, organizadas por la Escuela de Postgrado de la Facultad de Artes y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, tenían como tema principal las ponencias “Ciudadanía y cultura” y “Geopolítica de las artes”.

Tuve que escuchar a García Canclini de pie, bajo el calor molesto de los focos que iluminan una de las galerías o "palcos" elevados que rodean el Salón donde se llevó a cabo la jornada. Resignado a tomar apuntes en esa difícil posición, tuve que armarme de paciencia mientras se daban los saludos de rigor, primero el breve discurso del director del Postgrado de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y luego de la menuda Paulina Urrutia, ministra del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, quien dedicó buena parte de su alocución a presentar la institucionalidad cultural chilena, algo previsible por cierto, pues actos como éste suelen tener entre sus fines la promoción, el dar a conocer el trabajo de, en este caso, el Consejo. Comprensible, sobre todo cuando es la pega de uno, pero cuando "uno" está al otro lado, como auditor, puede ser bastante aburrido.

Ya puestos en materia, Canclini partió su charla refiriéndose al contraste entre lo que llamó "el mundo de las siglas" -EMI, BMG, CNN, MTV, etc- que domina o gobierna el lado económico de la cultura, y el mundo de los "nombres propios" de los artistas, creadores, etc. La cultura puede ser un buen negocio, que duda cabe, comentaba, pero en América Latina ése es el lado menos desarrollado. Refiriéndose a su última publicación, al autor rescata la frase de Clifford Geertz -"Si no conoces la respuesta, discute la pregunta”- y señala que ésta será la tónica general de sus ponencias, más basada en señalar interrogantes y contradicciones en torno al tema de la cultura en un mundo global, la ciudadanía y el patrimonio cultural, que en ofrecer respuestas.

Al concepto de "ciudadano global", Canclini contrapone el de "ciudadano del mundo" de la Ilustración y de la primera modernidad, donde se postula que todos los bienes culturales deben ser para todos, y señala que no son lo mismo. Afirma que en la "seguda modernidad" o neoliberalismo, "no todos los bienes son de todos". Y se pregunta: porqué, si aparentemente ha triunfado (la noción de) el Estado de Derecho, no vivimos en un mundo mejor como había previsto la Ilustración. ¿Tendrá la culpa el neoliberalismo y la privatización de la vida cívica? me pregunto yo. (pero no me respondo).

"No creo que haya una cultura global" dice García Canclini. Las definiciones aparentemente globales, que se suponen realistas, como "world music", "cinema monde" o "literatura del mundo" en realidad provocan más confusión que otra cosa. La verdad es que la "world music" por ejemplo más que del mundo, corresponde a ciertas áreas de este, del Africa y Asia, y de entre todas las músicas de estos lugares, a las que tienen mayor recepción en occidente.

Cuando se trata de llegar a definiciones sobre el arte y la cultura, Canclini prefiere evitar lo que él llama "descripciones con dedicatoria" -poscolonialismo, neocolonialismo...- y utiliza el término "geopolítica de la cultura", una descripción menos limitada o condicionada por la crítica a ciertas formas de dominación o la exaltación de ciertos grupos oprimidos. Ante la pérdida de lugar como referente que ha tenido el concepto de nación, si bien conserva aún un sentido teritorial, el antropólogo se pregunta qué legitimidad y campo de acción posible hay para un ministerio de la Cultura en una nación donde las decisiones sobre o que afectan a las industrias culturales se toman fuera del estado o incluso del país.

(Nota: La Nación del día viernes 25 de agosto tituló su nota sobre la visita de García Canclini con el comentario anotado en el párrafo anterior. Gracioso)

El Colonialismo, dice GC, aparece aplicado a la cultura por el periodismo, pero no aparece así en la mayoría de las obras de referencia, estudios, diccionarios, etc. Hay que hacer la diferencia entre éste concepto, entendido como la ocupación política y militar de un país por otro, y el de imperialismo, que implica la dominación de un país por otro.

Ahora bien: ninguna de estas acepciones en su forma clásica explican completamente los fenómenos culturales actuales. Algunas claves que nos pueden orientar: el resurgimiento de ciertos estados-potencias (Rusia, China, India, etc.), el poder creciente de los actores no estatales, desde las organizaciones internacionales (ONU) hasta las ONGs y los movimientos sociales; y la transformación en la moneda de cambio del poder, hacia la industria bélica (...) En relación con ésto ¿se estaría desestatizando la cultura? Y de ser así, ¿pierden los EE.UU. su hegemonía cultural? Para GC es simplificador hablar sólo de una “americanización” cultural, como si el culpable fuera sólo un imperialismo, y omnipotente. El castellano, dice, no ha desaparecido a pesar de décadas de hegemonía. (...) Canclini cita a Toby Miller, quien habla de una “nueva división del trabajo cultural”, entre países concentran el desarrollo tecnológico y tienen un gran desarrollo de sus industrias culturales, y países con un escaso desarrollo de las mismas.

Ya para cerrar su intervención, el profesor alude a lo que O'Donell llama “democracia no cívica con ciudadanía de baja intensidad” para referirse al tipo de democracia que tenemos en América Latina, para dejar abierta una pregunta al auditorio: qué relación existe entre las diversas crisis que se han vivido, en términos políticos, en distintos países latinoamericanos durante los últimos años, y la actitud que han tenido los actores mediáticos frente a ellas. ¿Han sido “neutrales” los medios?

Geopolítica de las Artes

La segunda jornada con García Canclini parecióme dominada por las dualidades, por las contradicciones o paralelos. Como al inciar la charla, donde contrapuso los conceptos -asociados a
las ciencias y la filosofía- a las metáforas -asociadas a las artes. El tema central era el del patrimonio cultural o de la humanidad. En esta noción subyace la contradicción entre “patrimonio de la humanidad” como una mera explicación pragmático institucional –es “patrimonio” lo que la Unesco ha dicho que sea-- versus la noción de “obras artísticas de gran valor”. (...) Otra contradicción: suelen consagrarse como patrimonio cultural sitios o bienes que son fruto o producto de grupos hegemónicos, que son quienes normalmente tienen mayor información y recursos en torno al patrimonio cultural; recursos entendidos como “capacidad de apropiarse” del capital cultural creado y acumulado por una sociedad. Una capacidad que, anota GC, disminuye a medida que bajamos en la escala social.

Hay un eurocentrismo doble: por un lado, la mayoría de los lugares declarados “patrimonio de la humanidad” están en Europa; por otro, se privilegia a aquellos lugares que, fuera de Europa, son ex colonias de Europa, o bien lugares en América o Asia donde prevalece un cierto “estilo” europeo de edificación, etc. Basta ver algunos de los lugares elegidos.

Buena parte del resto de la jornada se dedicó a reflexionar sobre la revalorización y re-apropiación del patrimonio cultural público (el uso de, por ejemplo, determinados monumentos o lugares como escenario de celebraciones populares), el pabellón español en la Bienal de Venecia del 2003 (largo de explicar aquí), el rol de los museos en la globalización, y de cómo los mass media llevan los museos hasta las casas, las metáforas, la poesía, etc.

La jornada se cerró, cómo no, con otra dicotomía: las nociones de Patrimonio y Arte, la primera
asociada al Dónde, al espacio y a los límites; la segunda asociada al Cómo, al modo y al
recomienzo. Era hora de retirarse, y aunque quizás García Canclini nos dejara con gusto a poco en lo que respecta al tema industrias culturales, sin duda fue una gran jornada y una charla interesante.

Lástima que para el autógrafo no alcanzó.

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