Los mayores niveles de ingreso no aumentan la satisfacción de las personas, según concluía un informe realizado por el economista Richard Easterlin, que inspiró cientos de artículos y estudios de las ciencias sociales.
PARADOJA EASTERLIN El resultado se transformó en la famosa teoría conocida como la paradoja Easterlin. El autor concluyó que el crecimiento económico no conduce a una mayor felicidad, porque una vez cubierto cierto umbral de comodidades, lo que importa no es el ingreso absoluto, sino el relativo: es decir, a partir de ese momento las personas basan su satisfacción en ganar más que los otros.
Tres décadas más tarde, esta teoría, que inspiró cientos de artículos y estudios en el campo de la sicología social y de la economía, está siendo desafiada por dos jóvenes economistas desde la misma U. de Pensilvania. Porque Betsey Stevenson y Justin Wolfers aseguran tener evidencia de que el dinero sí hace la felicidad.
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